La Primera Dama de la República participó en la inauguración del centro femenino La Esmeralda, un espacio concebido no solo como una infraestructura penitenciaria, sino como una oportunidad real para la dignidad, la esperanza y la reinserción.
Desde su llegada al Despacho, la Primera Dama ha mantenido un vínculo cercano y constante con las mujeres privadas de libertad, escuchando sus historias, conociendo a sus hijos y acompañando procesos marcados por el dolor, pero también por el deseo genuino de cambiar.
La Esmeralda representa una visión distinta: un lugar diseñado para sanar, aprender y reconstruirse, donde las mujeres no son definidas por sus errores, sino por su capacidad de levantarse y transformar su vida.
Durante el acto, la Primera Dama reiteró su convicción de que nadie debe ser descartado y que, cuando una mujer recibe herramientas, respeto y apoyo, puede impactar positivamente su futuro y el de su familia.
Con esta inauguración, se siembra una nueva oportunidad. Una apuesta por un sistema más humano, donde la dignidad y el acompañamiento abren camino a un futuro distinto.